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Buenos hábitos alimenticios

Es fundamental ponerlos en práctica cuanto antes. ¿Por dónde empezar? Acá algunas ideas

Inculcar hábitos saludables comienza desde casa. ¿Cómo comenzar? Mirá estas propuestas:

Es importante que se respete un horario fijo para las comidas, comenzamos así a crear un hábito.  Los chicos deben hacer cuatro o cinco comidas al día y no se les debe permitir picar fuera de las horas asignadas para el alimento.  Evitar el picoteo es importante inculcarlo desde tempana edad.

  •  Debe haber un orden en cuanto al lugar de comida. Si es siempre el mismo, ayuda a la organización y planificación. Cosas importantes: debe aprender que no puede levantarse hasta que no termine de comer, aunque si hay más gente en la mesa no se le puede obligar a permanecer en ella hasta que todos terminen (para un niño pequeño esto resultaría un esfuerzo excesivo).
  • Cociná variado desde bien pequeños. Alrededor de los seis primeros meses la nutrición comienza a ser variada y es entonces cuando debemos comenzar a inculcar los buenos hábitos alimenticios. Algo importante: No hay que darse por vencido ante el primer “no”, ya que este puede ser meramente circunstancial; los niños necesitan algo de tiempo para aceptar un alimento nuevo, hay que tener en cuenta que todos los sabores son desconocidos para ellos. Si rechaza algo nuevo, hay que volver a presentárselo unos días después y siempre poco a poco, que lo pruebe, luego dos cucharas, después tres… hasta que llegue el día que coma todo el plato.

            Un error gravísimo en el que caen muchos padres es prepararle sólo las comidas que saben que le gustan para evitar el conflicto a la hora de comer. Los padres tienen que decidir lo que debe comer el niño, no al contrario. Si no lo quiere, no se le debe preparar otro plato y es mejor que no coma a que él decida lo que va a comer.

Esto no quiere decir que deba gustarle absolutamente todo. Hay platos que no gustan y esto es normal y se debe respetar. Si un niño come una alimentación variada y sana, no pasa nada porque haya algún alimento que no le guste.

  •  No fomentes la actitud pasiva en el niño, entreteniéndole con cuentos, juguetes o televisión mientras le das de comer cucharada a cucharada.

La hora de la comida es la hora de la comida, no es la hora de ver la televisión. El niño tiene que darse cuenta de que está comiendo, disfrutando del momento, saboreando la comida, dándose cuenta si está fría o caliente, del olor, etc.

  • Ponle una cantidad adecuada para que se termine el plato. Es mejor que repita  a que se desanime ante un plato muy lleno.
  • Las normas en la mesa tienen que darse de forma paulatina: primero que coma, después ya puedes introducir normas como utilizar la cuchara, no meter las manos en la comida, sentarse correctamente, no ensuciar la mesa, cerrar la boca, recoger su plato…
  • No utilices el alimento como premio o castigo. “Si no te comes todo, no vas al cumpleaños” o “Si no ordenas tus juguetes, no hay postre”. A menudo los padres utilizamos estos argumentos para conseguir algo de nuestros hijos. Sin embargo, es preferible entender la comida como un hecho cotidiano y básico y no como una herramienta para disuadir.

Comer implica muchas más cosas que el simple hecho de ingerir. Utilizá este momento para compartir una mesa junto con el resto de la familia.

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