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¿Cuándo se empiezan a cepillar los dientes de los niños?

Dientes sanos de pequeños y buen hábito de cepillado son factores que pueden ayudar a que en el futuro no tengamos dolores de cabeza y reiteradas (y evitables) visitas al odontólogo.

Puede parecer obvia la reflexión, pero se torna indispensable acentuarla cuando observamos los datos sobre el cepillado en la Argentina. Un estudio asegura que los argentinos utilizamos anualmente apenas 231 gramos de pasta por persona, sólo superando a Perú (222) y Guatemala (179), y muy por debajo del de los países líderes, que son Costa Rica (466), Brasil (456) o Chile (392).

Además, un censo realizado entre el 2016 y 2017 por la Facultad de Odontología de la UBA en escuelas estatales porteñas reveló que las caries y las enfermedades periodontales (inflamación de las encías) son las dos dolencias infecciosas no contagiosas más predominantes.

¡Boca en alerta! Según esos datos, ¡el 77% de los niños de Capital Federal no realiza una correcta higiene de la boca! Números altísimos en los chicos, mucho más vulnerables y con riesgo de que estas afecciones se prolonguen.

Entiendo que algunos podrán pensar: “mi bebé apenas supera los seis meses y recién tiene un dientito, ¿ya tengo que comenzar con los cepillados?”. Y sí, en cuanto aparecen los dientes de leche, que coinciden además con las primeras comidas, el cuidado bucal y dental empieza a ser un tema en la dinámica familiar.

Entre los 6 meses y el año, momento de aparición de los primeros dientes, es la etapa ideal como para realizar una primera visita al odontopediatra, el experto que va a dar las recomendaciones precisas de higiene.

Para tener en cuenta

  • Con los primeros dientes de leche, se puede utilizar un cepillo infantil humedecido en agua y prescindir de la pasta en las primeras veces. Es ideal que sea con cerdas redondeadas, cabeza pequeña ¡y dos veces por día!
  • Recién cuando los pequeños sepan escupir, se recomienda empezar a usar una pequeña cantidad de dentífrico infantil. ¿Con o sin flúor?: consultar al odontopediatra. Y por supuesto, con atención para que nuestro hijo de uno a dos años no trague el producto.
  • Desde los tres años se puede cambiar la pasta con cantidades de flúor similares a las de los adultos. Y a no temer por una intoxicación por fluorosis, que es mayor el riesgo de caries y es mejor prevenir. Ya a los cinco es ideal complementar el cepillado con un enjuague bucal. Y cambiar los cepillos cada tres meses.
  • Al principio es importante acompañar el momento y que sea divertido. Cuando el niño sea muy pequeño, no podrá cepillarse sólo y se recomienda colocarse por detrás con su cabecita apoyada en el pecho del adulto. Y si ya tiene seis años, es una buena idea lavarse juntos y consolidar el hábito. Más allá del hecho de compartir, los niños aprenden imitándonos, además en esas edades nunca está de más supervisar el cepillado.

Por último, una reflexión sobre los primeros dientes y los alimentos. Es importante saber que los dientes de leche son tan importantes como los definitivos. Si se pierden demasiado rápido, los permanentes tenderán a moverse al espacio vacío, situación que puede fomentar que crezcan torcidos o se apilen. Y, además, ¡prevención en las comidas! Que al año de vida los chicos ya puedan “comer de todo”, en rasgos generales, no quita que los padres seamos cuidadosos con la ingesta de azúcares. Los dientes agradecen. Y no está demás estimularlos con la idea de que el Ratón Perez es más generoso cuando los dientes que va recolectando son “más lindos”.

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