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Detectar en forma temprana un Trastorno del Espectro Autista

Es muy habitual escuchar hablar del Transtorno del Espectro Autista (TEA), pero definirlo no es sencillo. Se hace presente a partir de una diferencia en la forma en que se desarrolla el cerebro. Es una condición de nacimiento, pero, dependiendo si es síndrome de Kanner (el autismo infantil típico), Rett, Asperger, Heller o trastorno del desarrollo no especificado se manifiesta en distintos momentos.

Se calcula que en la Argentina hay 400000 personas con esta condición y que se puede presentar en grados más leves (aquellos que poseen dificultades para interactuar socialmente) o más significativos (una persona que no llega a desarrollar lenguaje).

Respecto de cuándo aparece, en el caso del autismo, los síntomas suelen empezar en los dos primeros años de vida, mientras que en el Asperger aparecen más tarde. Según estadísticas internacionales, se diagnostican después de haber cumplido tres años, la mayoría entre los cinco y nueve años.

¿Cuáles son las señales de alerta?

Si bien no existen dos personas con TEA que muestren los mismos síntomas, hay numerosos signos para tener en cuenta para lograr un diagnóstico prematuro, siempre en consulta con un profesional.

Hay que prestar atención al lenguaje verbal y corporal, el aprendizaje y comportamiento. Estos son algunos de los problemas que pueden aparecer, desde bebés hasta los años de primera infancia:

  • usar pocos gestos
  • formas inusuales de mover las manos o el cuerpo entero
  • dificultad para hacer contacto visual
  • poca o nula capacidad para imitar
  • no responder cuando alguien los llama por su nombre
  • retrasos en el habla

Posiblemente estos síntomas sean leves y difíciles de detectar cuando el niño está en sus primeros meses o previo a los 2 años. Todos los pequeños son distintos y no necesariamente que no haga foco con la vista o demore en gatear o caminar es un signo claro de TEA, pero sí una luz de alerta si vemos varias de estas situaciones juntas en forma prolongada.

Puede ocurrir que recién pasados los 2, 3 o 4 años, los problemas se manifiesten más claramente cuando los chicos empiezan a socializar entre ellos. En esas interacciones y juegos es donde podrán identificarse más claramente algunas cuestiones, como si puede formar amistades y mantenerlas, si aparecen intereses poco habituales e intensos, o comportamientos rígidos.

No están identificadas las causas claras del TEA en el campo científico, pero sí se lo comprobó vinculado al desarrollo del cerebro, por lo que los partos problemáticos o de riesgo pueden aumentar las probabilidades de un niño con autismo. Tampoco hay una cura, pero sí muchos tratamientos y terapias que ayudan a desarrollar las habilidades de los chicos que, cuánto antes se inician, muchísimo mejor.

En el caso del Asperger, las personas son capaces de funcionar sin mayores inconvenientes en la vida cotidiana, aunque pueden tener algunos síntomas inmaduros en el espacio social o ser algo excéntricos.

Este mundo híper-conectado con mayores facilidades para comunicarse y crear redes de contención permitió que los padres de chicos con TEA se organizaran y, a fuerza de amor y solidaridad de grupo, se potencien para superar los miedos al tiempo que ayudan con los nuevos casos.

A las personas con TEA les puede costar entender las bromas o comentarios irónicos y necesitan una comunicación bien clara, pero hay que tener presente que pueden ser activos socialmente y depende de todos y todas su inclusión discursiva y social. ¡Paciencia, perseverancia y buenas energías!

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