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El desayuno no es un mito

Sí, es la comida más importante del día. Promové para el bienestar de tus niños, la primera comida del día para compartir (si es posible) juntos en la mesa.


El actual ritmo de vida, a veces frenético, atenta contra la buena alimentación. Una de sus principales víctimas, tal vez la más importante, es el desayuno. Suena el despertador bien temprano y los padres saltan de la cama para encarar la difícil tarea de levantar a los chicos. El remoloneo demora todo, se acortan los tiempos para llegar al colegio y encima ¡todavía hay que preparar la primera comida de la mañana!

Lamentablemente, los niños que no desayunan suelen ser los que se duermen tarde y tienen menos horas de sueño que lo recomendable, y esto atenta contra lo que debería ser un estilo de vida saludable.

Atención con algunos consejos y advertencias para que esta situación, muy común en los hogares argentinos, no se vaya repitiendo en el tiempo convirtiéndolo en un nuevo hábito negativo.

Una práctica que suma. Está ampliamente demostrado que los chicos que desayunan están más activos y atentos, aprenden más en el colegio, además pueden resolver problemas matemáticos de manera más eficiente y suelen tener mejor humor por la mañana.

Check list de consejos:

Una de las primeras cosas que se deben respetar es que al menos uno de los padres dé el ejemplo y desayune con ellos.

Procurar que los más pequeños no se vayan a dormir muy tarde.

Mejor poner el despertador un poco más temprano para tener tiempo suficiente.

Planificar qué opciones vamos a disponer en la noche anterior.

Ahora ¿qué desayunar? Obviamente, hay un desayuno perfecto que incluye frutas como banana, manzana, naranja y/o durazno, leche y/o yogurt light y cereales integrales. Pero si venimos de una situación de no-desayuno, empezar con lo básico, que sería al menos comer algo (lo mejor posible) desde las opciones descriptas, ya es un avance.

¿Por qué es tan importante no saltear la primera comida del día? Porque se demostró científicamente que no desayunar es un factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad. Un estudio en Inglaterra sobre 40000 chicos con sobrepeso arrojó un denominador común entre todos: no tenían el hábito de desayunar. Y esta costumbre, si se extiende a la vida adulta, muy probablemente va a estar asociada con desórdenes en la alimentación.

Hay que tener presente que los chicos que no desayunan tienen mayor predisposición a comer productos (no se trata de comida) cargado de conservantes, entre otros, más tarde en el colegio porque llegan con hambre. Además, quienes no se alimentan hasta el mediodía no ponen en funcionamiento su metabolismo, que queda en una suerte de “modo ahorro” o “piloto” y no puede empezar a liberar el calor que tiene el cuerpo al principio de la mañana. Es fundamental prender la llama de nuestro “calefón” y así ayudar evitar que engorden.

La mejor inversión. Como objetivo corto, cualquier opción de alimento es mejor a no desayunar; desde un yogur bebible hasta una barrita al paso o frutas, aunque sea en el auto. O, en su defecto, si el niño se rehúsa a comer algo sólido, puede ser un jugo o chocolatada en cajita ¡Abrir un espacio del día para esta importante comida es el primer paso!

Si ya son de los que desayunan, acá van algunas opciones para corroborar cómo lo venís haciendo y/o optimizarlo.

Si preparamos unas tostadas, mejor de pan integral. Si le ponemos mermelada, mejor light, y, si vamos con los cereales, tratemos de que sean aquellos que no vienen con azúcar añadida. Pensemos en la salud de nuestros chicos incluyendo proteínas y fibra en sus comidas, la buena alimentación en la infancia va a marcar un camino para los años siguientes. No tenemos que hacer el desayuno perfecto, pero sí intentemos que sea equilibrado y variado.

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