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El poder de los caballos

La equinoterapia  tiene fundamentos científicos que avalan su beneficio. Hoy, son cada vez más los pacientes que logran recuperarse gracias a ella.

Iara espera toda la semana el miércoles: día que después del colegio va al club a montar a Caramel. “Desde que me dijeron que tenía que estimular a Iara comencé a buscar diferentes terapias para acompañarla. Así comencé a investigar sobre la equinoterapia. Hace más de dos años que Iara la práctica y los resultados son sorprendentes”, cuenta la mamá de Iara, quien no para de sorprenderse con los logros de su hija de 8 años.

La equinoterapia es una terapia física y mental complementaria, cuyo elemento central es el caballo. Este animal es usado para ayudar a personas a mejorar su calidad de vida. “Para cualquier persona con alguna patología ya sea física, mental, emocional en rehabilitación, es recomendable esta terapia”, afirma Karina Galak, directora del área de equino terapia del Club Ecuestre Pilar, quien nos cuenta que cada vez tiene más alcance esta práctica. “Se está haciendo equinoterapia en una cárcel de La Plata y en centros de rehabilitación y deshabituación para adicciones”.

Esto responde a que caballo es un elemento igualador (no hay diferencia entre un jinete sano y otro con discapacidad) lo que favorece a una liberación de las limitaciones de los pacientes. Hay beneficios físicos gracias a la temperatura y movimiento que el caballo nos trasmite a través de su lomo, a saber:

1. Mejora el equilibrio vertical y horizontal.

2. El tronco se mantiene erguido, lo que favorece el control de la postura y ayuda a corregirla.

3. Regula el tono muscular y, además, el hecho de que el caballo tenga una temperatura mayor a la del ser humano favorece la circulación sanguínea.

4. Disminuye la espasticidad (músculos contraídos).

5. Al tener que estar alerta ante posibles cambios de ritmo por parte del caballo se favorece la coordinación motriz fina y gruesa, los reflejos y la planificación motora.

7. Mejora la percepción del esquema corporal y favorece la adquisición de lateralidad.

Beneficios psicológicos

8. El estar en contacto con el caballo favorece la confianza, el autocontrol de las emociones y también mejora la autoestima.

9. Mejora la concentración, la capacidad de atención y, por lo tanto, repercute de forma positiva en la memoria.

10. Que el animal esté bajo nuestro control ayuda a una mejora en la capacidad de atención e inculca sentimientos como el respeto y la responsabilidad.

11. Proporciona nuevos conocimientos.

12. Favorece la ubicación en el espacio y en el tiempo

Hace dos años que Iara no es la misma y Caramel tiene mucho que ver con eso.

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