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El mundo a sus pies

Y un día se largó a caminar… Suele suceder a partir de las doce meses y resulta una experiencia revolucionaria para toda la familia. Una etapa para disfrutar sin ansiedad y con mucha calma.

¿Cuándo debería empezar a caminar mi hijo o hija?

Pasa el tiempo, ya camina, pero lo vemos medio torcido ¿hasta donde es normal y a qué debemos prestar atención si observamos determinadas dificultades?

Claramente el proceso de crecimiento de los niños no es perfecto ni lineal. Además pueden existir ciertas barreras “anatómicas”. Van pasando los años y podemos encontrarnos con situaciones como piecitos planos, piernitas arqueadas, caminatas prolongadas en puntas de pie, posturas con los pies hacia adentro o incluso rodillitas que se chocan entre sí.

Muchas de las condiciones ortopédicas descriptas se corrigen sin tratamiento médico y simplemente la vida pone cada cosa en su lugar. Otras, sin embargo, deberían ser tratadas, pero sin complejidad para disminuir la posibilidad de complicaciones futuras.

Vamos a ver caso por caso.

Hay numerosos bebés que nacen con pie plano y desarrollan los arcos a medida que crecen, en cambio otros nunca llegan a desarrollarlos. Los padres solemos identificar estas situaciones cuando observamos talones débiles o que se vencen hacia adentro, y corremos al especialista ortopédico.

En general el pie plano no causa problemas y los expertos sólo consideran hacer un tratamiento si existe dolor. Tampoco recomiendan utilizar calzado especial o zapatos altos tipo botita porque no suelen ser medidas efectivas para el desarrollo del arco.

¡Tranquilidad! Nuestros hijos no van a ser toscos o torpes en sus movimientos ni van a perder el control de sus cuerpos porque tengan pie plano.

No hay que interferir con sus actividades deportivas, pero siempre consultar con el especialista que, en ciertos casos, receta plantillas para reducir el sufrimiento del pie y evitar futuros dolores de espalda.

En puntas de pie    

Este fenómeno es bastante frecuente en niños que recién aprenden a caminar y suele corregirse a medida que crecen. Claro que pueden gustarle o tornarse costumbre caminar así ¡y no hay problema!, siempre y cuando el desarrollo se haya desenvuelto en forma normal.

Es indispensable consultar al médico si después de los tres años esta práctica es cotidiana. También si hay cierta rigidez en los músculos de las piernas o existe una falta de coordinación muscular.

Si no se visualizan ninguno de estos problemas puntuales, de todas maneras se recomienda una visita a un fisioterapeuta para aprender ejercicios de estiramiento.

¿Y si caminan con los pies hacia adentro? ¿Y si se le chocan las rodillitas? ¿Qué hago cuando las piernitas se arquean?

Mucho de esto puede pasar y la mayoría de las veces se corrige con el crecimiento de los pequeños, pero siempre hay que consultar al especialista porque, por ejemplo, los piecitos hacia adentro pueden deberse a una torsión tibial interna, que es cuando el niño tiene intrarrotación ya en su segundo año.

¿Cuándo le pongo zapatillas?

Es emocionante ver los primeros pasos de nuestros bebés, aunque no hay que apresurarse a ponerles zapatitos. En general el calzado en los primeros meses o al año son para proteger sus piecitos, sobre todo si ya camina en el exterior de la casa. Pero es fundamental advertir que no es para nada recomendable calzarlos en casa.

Si hace frío es mucho mejor que usen medias con sistema antideslizante. Y si hace calor; descalzos. Cuando ya necesite unas zapas, siempre buscar que sean lo más livianas posibles y que sostengan bien el talón. Hay mucho del crecimiento que va acomodando solito las dificultades primarias. Ante la duda ¡consultá al pediatra!

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