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¡Socorro! Mi hijo es alérgico a la leche

Conocé todos los detalles de la alergia a la leche, para actuar cuanto antes y saber si tu hijo la sufre.



Cuando un bebé es alérgico a la leche, significa que su sistema inmunológico (el encargado de luchar contra las infecciones) reacciona de forma exagerada a las proteínas de la leche de vaca. Cada vez que el chico toma leche, su organismo interpreta que estas proteínas son invasoras, que le hacen daño y entonces sus defensas inmunes trabajan de forma desmedida para combatirlas. Esto causa una reacción alérgica.

Si bien los bebés que toman teta de manera exclusiva difícilmente sean alérgicos a la leche materna, sí pueden tener alergia a la leche de vaca, que está presente en la mayoría de las fórmulas para bebés. Los chiquitos con esta patología en general muestran sus primeros síntomas días o semanas después de haber tomado por primera vez leche de fórmula hecha con leche de vaca.

No hay edad para tener alergia a la leche, pero es más común en bebés y chicos chiquitos que en adultos. Muchos niños lo superan con el correr del tiempo, pero otros no.

Ahora, puede que aún no hayas detectado que tu bebé tiene alergia a la leche. Por eso, es importante estar atentos a lo que le pasa a un chico minutos después de tomar leche, especialmente si es de fórmula. Estos son algunos de los síntomas que una reacción alérgica puede causar:

*respiración agitada

*tos

*ronquera

*malestar estomacal

*vómitos

*diarrea

*ojos irritados, llorosos o inflamados

*urticaria

La severidad de las reacciones alérgicas a la leche puede variar. El mismo niño puede reaccionar de manera diferente con cada exposición. Esto significa que aunque una reacción fue leve, la siguiente podría ser más grave.

Si tu bebé tiene alguno de estos síntomas puede ser alérgico a la leche y, por lo tanto, deberías consultar lo antes posible al pediatra. Después de que lo examine, puede ordenar algunas pruebas para diagnosticar efectivamente la alergia. El médico puede derivarlo con un alergista para encarar un tratamiento y un plan de contingencia ante posibles episodios.

La alergia a la proteína de la leche no necesariamente significa intolerancia a la lactosa. La diferencia de diagnóstico se realiza mediante exámenes complementarios.

El médico puede ayudar a los padres a disminuir los síntomas de la alergia. Por ejemplo, si estás amamantando a tu bebé, seguramente te recomendará hacer algunos cambios en tu dieta, que puede incluir la eliminación o reducción de la ingesta de lácteos.

Si tu bebé se está alimentando con leche de fórmula, seguramente te recomendará cambiar la marca de la leche y que le administres una fórmula ampliamente hidrolizada o con aminoácidos en la que las proteínas se descomponen en partículas para que la fórmula tenga menos probabilidades de desencadenar una reacción alérgica. Este tipo de fórmulas suelen ser muy caras, pero algunas prepagas y obras sociales las cubren total o parcialmente. Es importante saber que las leches para adultos reducidas en lactosa podrían ser seguras para un niño mayor con alergia a la leche, pero no son seguras para los bebés.

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